El Inter de Milán se consagró campeón de la Serie A a falta de tres jornadas tras imponerse al Parma (2-0) y certificó el vigésimo primer scudetto de su historia en San Siro, un estadio que no cantaba el título nerazzurro como local desde hace 37 años.
Estaba todo a favor del Inter. Quería el trofeo, lo rozaba, y sólo le bastaba un punto. Milán se tiñó de azul y negro durante todo el domingo, y el recibimiento del autobús demostró las ganas que tenían los interistas de festejar el título y arrebatárselo al Nápoles, como sucedió hace dos temporadas.
