El gobierno mexicano ocultó y luego negó durante 72 días el derrame petrolero en el Golfo de México, que representó afectaciones a 48 playas y la recolección de 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo mezclado con arena, palizada y sargazo.
El tiempo de la negación arranca desde que áreas de Petróleos Mexicanos (Pemex) detectaron las primeras señales de petróleo en el mar hasta la conferencia del 17 de abril en la que se reconocieron los hechos.
Durante esta cronología destaca que la presidenta Claudia Sheinbaum negó la responsabilidad de Pemex y señaló la responsabilidad de un buque, que luego fue calificado de “fantasma” por las organizaciones de la sociedad civil y de comunidades afectadas.
El director de Pemex reveló públicamente una serie de irregularidades graves cometidas por el personal operativo de la empresa, entre ellas el ocultamiento de la pérdida de integridad y la reparación del oleoducto a los altos mandos; la negación sistemática de la fuga; y el ocultamiento de cientos de metros cúbicos de agua oleosa recuperada, así como el uso de 11 barcos para contener el evento, lo que desmintió que se tratara de un “simple lagrimeo”.
Como resultado de estas investigaciones, se destituyó a tres altos funcionarios de Pemex: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y el líder de Derrames y Residuos.
También se presentaron denuncias penales ante la FGR. Además, se formalizó la creación del Observatorio Permanente del Golfo de México para el monitoreo ambiental. (Aristegui Noticias).
