La Habana. Visiblemente conmovido, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel les dice a los asistentes al V Coloquio Patria: “En Venezuela, 32 cubanos cayeron combatiendo. Defendían la Revolución bolivariana, a Cuba y a América Latina. Eso no se olvida, no se perdona, no se traiciona”.
La reacción de sus invitados fue inmediata. Ellos tampoco lo olvidan, lo perdonan o lo traicionan. Así que, como si tuvieran un resorte en las piernas, se ponen de pie y le tributan una sentida y genuina ovación a la altura del emotivo momento.
Momentos antes de la entrañable comunión con los comunicadores, en el Palacio de la Revolución, el mandatario, también primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), le explicó al auditorio, como si él fuera un ordenado maestro de escuela que recurre a los mejores recursos pedagógicos, la forma en la que la agresión de Washington contra la isla ha escalado en los últimos días.
Sin que fueran puntos a tratar explícitamente en la reunión, las señales de que las tensiones van en aumento, son evidentes. En el evento Turning Point USA en Phoenix, Arizona, el mandatario estadounidense declaró que “muy pronto habrá un nuevo amanecer para Cuba”, y señaló que esa nación podría incursionar en la Antilla para “liberar al pueblo del régimen”.
Y para justificar el posible ataque, se refirió a los cubano-americanos que supuestamente fueron tratados “brutalmente” por el gobierno de La Habana. Sus declaraciones, tienen como telón de fondo, un sondeo publicado por el periódico The Miami Herald, en el que casi el 80 por ciento de la comunidad cubana en Florida, apoya una intervención militar de Washington en la nación caribeña. Y, un porcentaje similar de los encuestados, rechazan negociaciones que permitan “la permanencia del castrismo”.
No son palabras del inquilino de la Casa Blanca. Las evidencias de una acción de fuerza contra Cuba se acumulan. Más allá de las declaraciones, apenas la noche del pasado jueves, un poderoso dron militar estadounidense, el MQ-4C Triton de la Marina, sobrevoló las inmediaciones de La Habana, y cruzó la isla de norte a sur. La maniobra abarcó la costa sur y regiones claves de la Antilla. (La Jornada).
