Para Brenda Valenzuela, la desaparición de su hijo Carlos Emilio en un restaurante de este puerto no es un hecho aislado ni una "excepción" estadística. Tras el reciente posicionamiento del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, la madre buscadora afirmó que el organismo internacional finalmente confirma lo que las familias han gritado por años: México vive una crisis grave, sistemática e inaceptable.
El respaldo a la tesis de "Lesa Humanidad"
Valenzuela hizo eco del apartado del informe de Naciones Unidas donde se advierte que la crisis de desapariciones en el país podría constituir un crimen de lesa humanidad. Más allá del tecnicismo legal, la madre de Carlos Emilio subrayó el peso humano de esta definición.
"Significa que hay un patrón, que hay miles de familias viviendo este mismo infierno, y que el Estado tiene responsabilidad", denunció a través de sus redes sociales.
La responsabilidad del Estado por omisión
La activista fue enfática al señalar que la responsabilidad gubernamental no solo radica en la posible complicidad directa, sino en la negligencia sistemática. Acusó a las autoridades de no investigar lo suficiente y dejar a las familias a su suerte en la búsqueda de sus seres queridos.
Para Brenda, la cifra de más de 100,000 personas desaparecidas en México tiene el rostro de su hijo:
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El reclamo: "Cuando hablan de esas cifras, hablan de Carlos Emilio... pero para mí él no es un número, es mi hijo".
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La crítica: Cuestionó el tiempo que le tomó a la comunidad internacional reconocer la magnitud del problema, algo que las madres buscadoras "han sabido desde el primer día".
Un grito que llega a la Asamblea General
El hecho de que la Asamblea General de la ONU atraiga los casos de desaparición en México representa, para Valenzuela, una señal de que la situación ha escalado a un nivel donde la intervención internacional es irremediable.
"Cuando se habla de lesa humanidad, se habla de lo más grave que puede pasarle a una sociedad; y hoy, eso es lo que estamos viviendo. En medio de todo eso, está mi hijo", sentenció, recordando que la desaparición de Carlos Emilio es hoy una pieza de un rompecabezas de violencia que el mundo ha comenzado a observar con lupa
