Culiacán, Sinaloa.- "Nuestra intimidad ha sido vulnerada": Emma Zermeño. Así expresó su preocupación no solo por su caso personal, sino por el impacto sistémico que esta interpretación de la ley tendrá sobre la sociedad y los actores que ejercen la libertad de expresión.
En un caso que ha encendido las alarmas sobre los límites de la privacidad en la era digital, la activista y experta en derechos humanos, María Emma Zermeño López, denunció hoy en Culiacán el "gravísimo precedente" que representa la reciente resolución de la Sala Regional Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
La sentencia determina que conversaciones privadas de WhatsApp pueden ser utilizadas como prueba legal para acreditar Violencia Política en Razón de Género (VPG), una decisión que, según la acusada, despoja a los ciudadanos de su derecho a la intimidad.
El origen del conflicto
El caso se remonta a una denuncia presentada por la diputada local con licencia de Morena, Almendra Negrete Sánchez. La legisladora basó su acusación en capturas de pantalla de una conversación privada que Emma sostuvo entre 2024 y 2025 con un tercero. En dichos mensajes —que originalmente el tribunal local de Sinaloa consideró improcedentes por su naturaleza íntima— se vertían críticas al trabajo legislativo de Negrete. Sin embargo, la Sala Regional Guadalajara revocó esa postura, validando la filtración de chats privados como prueba de violencia política.
"Esta sentencia dictaría un precedente de verdad gravísimo y muy preocupante. Básicamente se están tomando conversaciones privadas, muy íntimas; la intimidad de nuestro teléfono, que es una extensión de nosotros, se está tomando como prueba para defender una denuncia de cualquier naturaleza", señaló Zermeño.
Para la activista, el hecho de que el aparato estatal valide el uso de comunicaciones personales filtradas implica que "ya no vamos a poder hablar libremente", advirtiendo que la libertad de expresión quedará "completamente coartada".
Amenaza a los medios y la ciudadanía
Emma subrayó que esta situación pone en una posición vulnerable a quienes ejercen la crítica pública, incluidos los medios de comunicación y periodistas, ya que cualquier comentario realizado en un entorno de confianza podría ahora ser judicializado bajo la etiqueta de violencia de género.
"Ver las capturas de pantalla de mi conversación en documentos públicos y en medios de comunicación ha sido chocante. Obviamente me da vergüenza, porque era una conversación con un amigo, con alguien cercano, como cualquier conversación que cualquier persona puede tener", confesó, haciendo un llamado a la sociedad y a los magistrados involucrados a reflexionar sobre la justicia de este fallo.
El escenario legal
Mientras colectivos feministas en Culiacán han mostrado su respaldo a Zermeño —incluso con manifestaciones durante la reciente marcha del 8M—, la defensa legal de la activista sostiene que el caso no pertenece al ámbito electoral. El proceso se encuentra ahora bajo la lupa de la Sala Superior del TEPJF, cuya decisión final definirá si, en México, el "espacio íntimo" del WhatsApp deja de existir ante la ley electoral.
