El relevo en la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha entrado en su recta final. Este martes, la Cámara de Diputados dio un paso decisivo al presentar formalmente a los tres candidatos que aspiran a encabezar el máximo órgano de fiscalización del país durante los próximos ocho años.
La gran sorpresa de la jornada —aunque anticipada por algunos sectores— fue la exclusión definitiva de David Colmenares. Pese a su intención de reelegirse, el actual auditor no alcanzó los puntajes necesarios en el exhaustivo proceso de evaluación, quedando marginado de la terna final que fue avalada por una amplia mayoría de 37 votos.
Los tres perfiles en la línea de salida
Tras analizar a más de 3,000 aspirantes, la Comisión de Vigilancia seleccionó a tres especialistas con trayectorias contrastantes pero de alto nivel técnico:
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Aureliano Hernández Palacios Cardel: Actualmente se desempeña como auditor especial del Gasto Federalizado. Su perfil ha generado debate debido a sus vínculos familiares (es hijo del exsecretario particular de la presidenta Claudia Sheinbaum) y su cercanía operativa con la gestión saliente de Colmenares.
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Elizabeth Barba Villafán: Con una carrera de más de tres décadas en el sector público, esta contadora y abogada fue la primera en levantar la mano para el proceso. Su perfil destaca por un conocimiento profundo y técnico de la administración pública.
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Luis Miguel Martínez Anzures: El actual presidente del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Aporta un enfoque académico y de gestión estratégica, consolidado tras años de liderar uno de los centros de formación de servidores públicos más importantes del país.
El veredicto final: voto secreto en Sán Lázaro
El destino de la fiscalización superior en México se decidirá este mismo martes. El dictamen será enviado al Pleno de la Cámara de Diputados, donde los legisladores emitirán su voto mediante cédula (voto secreto).
Quien resulte electo asumirá la enorme responsabilidad de vigilar el uso del erario federal hasta el año 2034. El reto no es menor: el próximo titular deberá garantizar una independencia política absoluta en un cargo que es pieza clave para la transparencia y la rendición de cuentas en el país.
Si el Pleno ratifica el nombramiento hoy mismo, la Mesa Directiva procederá a formalizar la designación para asegurar una transición ordenada en la institución.
