La guerra en Medio Oriente ha entrado en una fase crítica. El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió este martes que la coalición liderada por Washington e Israel ejecutará los bombardeos más devastadores registrados desde que inició la ofensiva hace poco más de una semana. Según el Jefe del Pentágono, la jornada de hoy se perfila como la de mayor actividad bélica dentro del territorio iraní.
Esta postura fue secundada por el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), que a través de sus canales oficiales lanzó una advertencia directa a Teherán: la búsqueda de lanzamisiles iraníes es incesante y cualquier unidad detectada será destruida de inmediato, sin importar los intentos del régimen por ocultar su arsenal.
Israel golpea puntos clave y busca el fin del régimen
La ofensiva no se detiene en la retórica. En las últimas horas, las fuerzas israelíes impactaron objetivos estratégicos en Teherán e Isfahán, además de ordenar la evacuación de civiles en la zona industrial de Qom, anticipando nuevos ataques.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reafirmó que la campaña busca desarticular por completo al sistema de gobierno iraní. "Les estamos quebrando los huesos", sentenció el mandatario, asegurando que las operaciones continuarán hasta alcanzar sus objetivos finales.
El tablero regional se inclina contra Teherán
A pesar del riesgo para las tropas estadounidenses —un factor que Hegseth reconoció sin profundizar en planes de rescate—, el Pentágono asegura que la estrategia está surtiendo efecto diplomático. La respuesta agresiva de Irán hacia sus vecinos ha sido calificada por Washington como un "acto de desesperación" que, lejos de intimidar, ha provocado que varios países árabes estrechen lazos con EE. UU.
Este nuevo alineamiento ha permitido a Washington obtener derechos de sobrevuelo y acceso a bases militares, lo que profundiza el aislamiento internacional de la República Islámica.
Trump y la crisis del petróleo: "Fuego y furia" en Ormuz
El conflicto ha alcanzado un punto de ebullición en el Estrecho de Ormuz. Luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán atacara un buque petrolero y declarara el cierre de este paso marítimo vital, el presidente Donald Trump lanzó un ultimátum a través de Truth Social.
Trump aseguró que cualquier interrupción en el flujo energético global será castigada con una fuerza "veinte veces mayor" a la empleada hasta ahora. El mandatario advirtió que EE. UU. tiene identificados objetivos que, de ser destruidos, harían imposible la reconstrucción de Irán como nación. "Muerte, fuego y furia se abrirán sobre ellos", expresó el presidente, aunque matizó señalando que espera no tener que llegar a ese extremo.
Actualmente, el Pentágono evalúa diversas estrategias de escolta para embarcaciones comerciales, mientras el mundo observa con cautela uno de los momentos más volátiles en la historia reciente de la región.
