Houston, Texas.- México no pudo esta vez contra Estados Unidos, con una selección que cegaba de talento, en el Clásico Mundial de beisbol y sufrió su primera derrota en la fase de grupos de esta edición por 5-3 en el Daikin Park, en Houston. Todos esperaban ver una nueva entrega del dominio que los tricolores han mantenido en la historia de este este torneo, en el que han vencido a sus vecinos en tres ocasiones de las cuatro en las que se han enfrentado, pero sucumbieron ante una selección que abrió con el imbatible ganador del Cy Young, Paul Skenes, y frente a uno de los jonroneros históricos de las Grandes Ligas, Aaron Judge.
Y con todo, el equipo que dirige Benjamín Gil reaccionó en la sexta entrada y luchó contra la pizarra; ahora viene la hora de la verdad ante Italia, novena a la que nunca ha vencido en los dos duelos que registran en esta competencia.
Cuando México enfrenta a Estados Unidos se juega algo más que un simple resultado. No importa en qué deporte, hay una afrenta histórica que lo vuelve casi un asunto en el que se defiende la identidad. Pero si se trata de beisbol, ese deporte que tanto aman los estadunidenses que lo consideran el entretenimiento nacional, hay algo más por ganar para los mexicanos.
De ahí que casi en cualquier competencia se sale con el imperativo de que a Estados Unidos se le tiene que ganar. No hay alternativa. Si ocurre lo contrario, la derrota adquiere notas de tragedia.
Estados Unidos pega primero
Paul Skenes, ganador del Cy Young 2025, abrió para Estados Unidos muy bien plantado. Sin concederle nada a los mexicanos para despachar a los primeros bateadores. Jarren Durán, ponchado; el querido Randy Arozarena, out sin pisar primera y sin cruzar los brazos con su sonrisa tan anhelada; lo mismo que Jonathan Aranda. Skenes es un lanzador con números que quiebran la cabeza de cualquier mánager en el dogout; Benjamín Gil se ve ensimismado, como jugando otro partido en su mente. Y el estadunidense en el montículo cumple su primer turno con una prestancia que intimida.
México tenía que responder con templanza. Manny Barreda tuvo la apertura y aunque consiguió dos outs con Bobby Witt y Bryce Harper antes de que pisaran la almohadilla, la estrella Aaron Judge le conectó un sencillo y se le plantó en primera. El Juez impone respeto siempre que acude a la caja de bateo y si conecta, una gota de sudor frío recorrerá las espaldas de sus adversarios. El serpentinero mexicano entonces perdió un poco de aplomo y empezó a lanzar bolas malas; le regaló un pasaporte a Kyle Schwarber. (La Jornada).
