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El Presidente estadounidense aumentó la presión de su país sobre Latinoamérica desde su regreso a la Casa Blanca, hace casi un año.
Al principio, para lograr sus objetivos en la región, como terminar con la migración o terminar con grupos criminales, Trump presionó a los países de la región con la imposición de aranceles. Sin embargo, con los meses la tensión aumentó por lo que esta herramienta de coerción ya no fue suficiente.
“La operación del sábado en la madrugada fue realmente una muestra realmente de la voluntad de Estados Unidos de utilizar la pura fuerza militar para implementar sus objetivos en la región”, dijo Elizabeth Dickinson, directora adjunta del programa para América Latina y el Caribe del Crisis Group, una organización dedicada a la prevención de conflictos internacionales.
Para Dickinson, el ataque contra Venezuela lanza un mensaje para los miembros de la región: adhiéranse a las exigencias de Estados Unidos o enfrenten las consecuencias.
Gustavo Petro, el presidente en la situación más delicada de la región
Colombia será, en primera instancia, el país que sería más afectado por la situación en Venezuela. Ambos países comparten una frontera muy activa, además de que Colombia alberga a un tercio de los 8 millones de venezolanos que abandonaron la nación caribeña en la última década.
Este país estará en alerta también por las actividades del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un movimiento guerrillero colombiano que se ha alineado con el Gobierno de Maduro y que ya prometió responder a la presión militar estadounidense.
La relación entre Donald Trump y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aumenta la presión para Colombia.
Trump dijo durante el fin de semana que Petro debería "cuidarse el trasero", luego de que Nicolás Maduro fuese capturado en Caracas y llevado a Estados Unidos acusado de narcotráfico y terrorismo.
Además, describió a Petro como "un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos". "No lo hará por mucho más tiempo", advirtió el presidente estadounidense.
Petro, un exguerrillero, respondió este lunes que está dispuesto a volver a las armas.
Los problemas entre ambos mandatarios surgieron casi desde que Trump comenzó su segundo mandato. “Desde la primera semana de la administración, los dos líderes, yo creo que uno tanto con el otro, encontraron que les convenía pelear políticamente”, señala Dickinson.
La especialista recuerda que Trump ha usado a Petro en varias ocasiones para enviar mensajes en la región. Por ejemplo, cuando amenazó al presidente colombiano con la imposición de aranceles extraordinarios si no aceptaba un vuelo con personas deportadas desde Estados Unidos.
