¿Qué dice el plan sobre la cesión de territorios?
En el punto 21 del plan presentado por la Casa Blanca se contempla que Crimea, Lugansk y Donetsk sean reconocidas como regiones rusas por la comunidad internacional.
En el caso de Jersón y Zaporiyia, estas quedarían congeladas en la línea de contacto, lo que comporta un reconocimiento de facto de esa línea de contacto.
El plan también contempla que la central nuclear de Zaporiyia —la más grande de Europa— se reactive bajo la supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), y la electricidad producida se distribuya de forma equitativa entre Rusia y Ucrania.
¿Por qué el Donbás es importante?
Donetsk y Lugansk forman Donbás, una cuenca industrial y minera, cuya conquista es una prioridad para Putin.
La Estrategia de Desarrollo de Minerales de Rusia 2024 se refiere a la necesidad de completar "la integración de los complejos de recursos minerales de la República Popular de Donetsk, la República Popular de Lugansk, el óblast de Zaporiyia y el óblast de Jerson en la economía rusa”.
La estrategia menciona además los depósitos de los territorios ocupados de "minerales de carbón, hierro y manganeso y metales raros, así como varios minerales no metálicos, incluidos los utilizados en la construcción”, según un artículo del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Sin embargo, la devastación de más de tres años de guerra hará que la explotación de estos recursos sea muy complicada.
"La realidad es que probablemente no se podrá acceder a estos recursos durante al menos una década debido a las minas terrestres...", declaró Marnie Howlett, profesora del departamento de Política Rusa y de Europa del Este de la Universidad de Oxford, a la agencia Reuters.
"Estas tierras han sido completamente destruidas; estas ciudades completamente arrasadas", agregó.
Rusia ha ocupado al menos dos yacimientos de litio: Shevchenkivske, en la región de Donetsk, y el yacimiento del complejo de Kruta Balka, en la región de Berdyansk.
De acuerdo con las autoridades locales, unas 242,700 personas siguen viviendo en la zona de Donetsk bajo control ucraniano, que incluye varias ciudades importantes.
Aunque esta región es considerada una "fortaleza" que protege al resto del país, según el ISW, el ejército ruso avanza y amenaza los centros logísticos militares ucranianos que la integran.
Gran parte de esta zona ha quedado destruida por una guerra que comenzó en 2014. Entonces, Moscú lideró una revuelta de separatistas prorrusos, que fue el preludio de la invasión de febrero de 2022.
Donetsk y Lugansk son tradicionalmente de mayoría rusohablante, algo que fue instrumentalizado por el Kremlin para justificar su ataque.
Un mal momento para Ucrania
La propuesta de Trump para terminar con la guerra llega en un momento peligroso para Kiev.
Rusia ha ido avanzando en el frente, aunque de forma lenta y extremadamente costosa en términos de vidas perdidas, según funcionarios occidentales y ucranianos.
Las instalaciones ucranianas de electricidad y gas han sido bombardeadas por ataques de drones y misiles, lo que significa que millones de personas carecen de agua, calefacción y luz durante horas cada día.
El propio Zelenski se ha visto sometido a presiones internas tras estallar un gran escándalo de corrupción que salpicó a algunos de sus ministros y a personas de su entorno más cercano. Ha advertido de que Ucrania corre el riesgo de perder su dignidad y libertad —o el respaldo de Washington— a causa del plan estadounidense.
Kiev se había animado en las últimas semanas después de que Estados Unidos endureció las sanciones al sector petrolero ruso, principal fuente de financiación de la guerra, mientras que sus propios ataques con drones y misiles de largo alcance han causado daños considerables a la industria.
No obstante, el borrador del plan parece devolver la ventaja diplomática a Moscú. Ucrania depende en gran medida de la inteligencia y las armas estadounidenses para sostener su guerra contra Rusia.
