Pekín, China, a miércoles 3 de septiembre de 2025.- Entre la majestuosidad, historia y disciplina, China se mostró nuevamente ante el mundo para conmemorar los 80 años de la victoria en la guerra que libró ante Japón.
El gigante asiático avanza para tomar la batuta en un mundo donde, a decir del propio presidente Xi Jinping, la humanidad se enfrenta nuevamente a una elección entre “la paz y la guerra, el diálogo o la confrontación”.
En el despliegue del poder militar chino, en la histórica Plaza Tiananmen, fuerzas terrestres, marítimas y aéreas, que en su mayoría nunca antes habían sido expuestas al mundo, entre ellas unos enormes misiles nucleares.
Pero en paralelo, el pueblo chino rindió homenaje a los mártires, a sus familias y a los veteranos, a los héroes sobrevivientes de la guerra sino-japonesa que hoy van de los 90 a los 100 años de edad.
Desde muy temprano, al inicio de la jornada solemne, las miradas de los miles de asistentes, perfectamente ordenados y distribuidos en la plaza, no sólo buscaban al presidente Xi -quien para la ocasión vistió un traje similar al que Mao Zedong, fundador del Partido Comunista, utilizó el primer de octubre de 1949 cuando anunció la fundación de la República Popular de China-, sino también a los invitados especiales, particularmente al presidente de Rusia, Vladimir Putin, y de Corea del Norte, Kim Jong-un, quien es el primer líder de ese país, en 66 años, en asistir al desfile, según consigna la agencia Reuters.
El mandatario ruso y el coreano -quien arribó a China por tren- flanquearon en todo momento al también secretario general del Comité Central del Partido Comunista, desde que llegaron a la Plaza Tiananmen, hasta en la recepción que Xi ofreció a los 26 líderes extranjeros y sus delegaciones en el Gran Salón del Pueblo, un recinto para actividades legislativas y ceremoniales.
El desfile fue inaugurado con 80 balas de salva, tras lo cual se entonó el himno nacional y desde la tribuna del Palacio de Tiananmen, Xi pronunció su discurso frente a invitados especiales, familiares de mártires, líderes de su partido, elementos militares y la banda compuesta por más de mil personas, así como medios de comunicación locales e internacionales, entre ellos La Jornada. (La Jornada).
