El origen del quiebre: El contexto de la guerra
Para entender la espiral de violencia que consume a Sinaloa actualmente, es necesario retroceder a julio del 2024, en donde el mapa criminal del Estado cambió para siempre el día 25 de ese mes, cuando Joaquín Guzmán López —hijo de "El Chapo"— e Ismael "El Mayo" Zambada fueron detenidos por el Departamento de Justicia de EEUU, en el Aeropuerto de El Paso, Texas; en donde de acuerdo al reporte de las autoridades nacionales e internacionales, Joaquín Guzmán López había 'entregado' al gobierno de Estados Unidos al Jefe del Cártel de Sinaloa, "El Mayo Zambada", y es así tras esta "traición", que se originó un infierno de balas y matanza sin igual en el Estado.
Lo que inicialmente pareció una tregua tensa estalló formalmente en septiembre de 2024, cuando las facciones de "Los Chapitos" y "Los Mayitos" iniciaron un enfrentamiento directo por el control del territorio. El impacto fue inmediato: solo en ese primer mes de conflicto, los homicidios se dispararon un 222%, pasando de 44 víctimas en agosto a 142 en septiembre. Desde entonces, Sinaloa no ha vuelto a conocer la paz.
Una entidad militarizada: 15,790 efectivos en las calles
La respuesta del gobierno federal ante la crisis ha sido un despliegue de fuerza sin precedentes. En los últimos 17 meses, el estado ha recibido un flujo constante de tropas:
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Septiembre 2024 – Noviembre 2025: Arribo de 10,000 elementos.
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Diciembre 2025: Incorporación de 3,000 efectivos adicionales.
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Enero y Febrero 2026: Envío de 2,790 soldados y Fuerzas Especiales para reforzar Culiacán, Mazatlán y Concordia.
En total, son 15,790 militares, agentes de la Guardia Nacional y miembros de élite los que patrullan la entidad. Sin embargo, la presencia de las fuerzas armadas no ha logrado frenar la letalidad del conflicto.
2025: El año más sangriento desde 2011
Las estadísticas oficiales confirman que la estrategia de contención no ha sido suficiente. Durante 2025, Sinaloa registró 1,663 homicidios dolosos, más del doble de los reportados en 2024 (670). Esta cifra convirtió al año pasado en el más violento de los últimos 14 años, superando incluso los niveles de violencia registrados en 2011.
En lo que va de enero de 2026, la tendencia muestra una ligera reducción del 19.69% respecto al mismo mes del año anterior, cerrando con 106 víctimas. No obstante, el mapa de la violencia sigue concentrado en puntos específicos:
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Culiacán: 81 víctimas.
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Navolato: 13 víctimas.
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Mazatlán: 5 víctimas.
La brecha de los datos: ¿Cifras oficiales o realidad omitida?
Más allá de las cifras de la Fiscalía General del Estado (FGE), investigaciones periodísticas como las de Noroeste sugieren un subregistro de la violencia.
Se ha documentado que, tan solo en diciembre pasado, la Fiscalía dejó fuera del conteo oficial de homicidios dolosos al menos 38 casos, clasificándolos bajo etiquetas ambiguas como "causa de muerte por determinar" o "agresión a la autoridad". Mientras la FGE reportó 128 muertes violentas en diciembre, el recuento periodístico sumó 166 víctimas, sin contar los hallazgos en fosas clandestinas que no se integran a la estadística oficial de homicidios.